Lámpara de Ikea “tuneada”

¿Convertir una lámpara barata en una pieza decorativa única? Sí, es posible…

Hacía varios meses que  nos habíamos mudado y la mayoría de las habitaciones seguían con las bombillas colgando del techo, esperando a encontrar una lámpara que nos gustara y que a la vez fuera económica, pero ese momento no llegaba, así que en una visita a Ikea decidimos comprar unas pantallas básicas, de 2,50 euros. No es que fueran muy bonitas, pero mejor que una bombilla colgando sola sí sería.

Una vez estaban puestas empecé a pensar en la posibilidad de decorarlas… y me puse manos a la obra.

Con papel de seda y cola he conseguido una lámpara única para nuestra habitación.

Lo primero es calcar el dibujo elegido en el papel de seda: en mi caso mariposas. Luego recortamos. La ventaja es que al ser tan fino podemos doblar varias capas y recortar varias mariposas a la vez.

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Una vez tenemos todo recortado vamos pegando con una mezcla de cola y agua. Primero ponemos un poco sobre el lugar que vamos a pegar y luego con el pincel vamos adhiriendo bien el papel de seda a la lámpara, con suavidad.

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Y ya está… colgamos, dejamos secar y disfrutamos de una bonita luz por muy poco dinero.

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Jabón de Lavanda: casero y natural

En esta ocasión me he decidido a “fabricar” un jabón casero y natural, aprovechando el cambio de aceite de la freidora, para darle un nuevo uso a ese aceite, creando un jabón que es toda una delicia para los sentidos.

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Entre sus ingredientes se encuentra por un lado el Aceite de Oliva, con sus infinitas propiedades conocidas por todos, auténtico oro líquido para nuestro cuerpo, tanto por dentro como por fuera. Por otro lado se encuentra la Manteca de Karité, con su alto poder hidrante y regenerador de la piel. Y por último la Lavanda, tonificadora y cicatrizante para las pieles delicadas y con un aroma al que se le asocian propiedades relajantes.

Para conocer la proporción exacta de cada producto utilicé una calculadora que podéis encontrar “clikando” aquí.

Teniendo en cuenta que partía de 410 gr de Aceite y 20gr de Manteca de Karité, el resto de ingredientes han sido: 147 gr de agua y 57 gr de sosa.

Lo primero es mezclar la sosa con el agua. El agua debe estar fría y debemos tomar una serie de medidas de seguridad porque los vapores de la mezcla pueden ser peligrosos. Yo lo hice junto al balcón, con todo bien abierto y ventilado. Vamos mezclando con una cuchara de madera con mucha paciencia. La primera apariencia del agua es blanca y sabremos que ya está todo bien mezclado cuando el agua vuelva a ser transparente.

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Este es el momento de añadir el aceite y mezclar con la batidora.

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Cuando esté bien integrado añadimos la manteca…. Y seguimos batiendo.

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A continuación ponemos un puñadito de flores de lavanda y mezclamos. Yo lo iba a mezclar con la batidora, pero cuando empecé pensé que mejor con la cuchara de madera para que las flores quedaran enteras.

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Una vez está todo mezclado sólo nos queda verter sobre un molde…

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y esperar entre 24 y 48 horas, hasta que el jabón ya esté solidificado pero aún sea blando para desmoldar y cortar.

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Y ahora llega el momento de tener paciencia, ya que hay que dejarlo “curar” de 4 a 6 semanas, y con ese aroma cuesta no caer en la tentación de empezar a usarlo.

La base de la receta es el aceite, el agua y la sosa… el resto de ingredientes: cuestión de gustos e imaginación 😉

Cocinita de Cartón

El juego simbólico favorece el desarrollo cognitivo, estimulando la imaginación a través de actividades de imitación y representación de la vida cotidiana.

Uno de los juegos más característicos en al ámbito de la simbolización es el de cocinar, donde se potencia la secuenciación y el orden en las actividades. Para tal fin he creado una pequeña cocina, utilizando como base cajas de cartón.

A las cajas les he ido “dando forma” y las he forrado con papel adhesivo, que es resistente y se le puede pasar un trapito húmedo para limpiarlo.

Para simular el fogón de vitrocerámica también he utilizado papeles adhesivos. El fregadero es un bol, empotrado en la caja. Con un tapón dosificador de jabón de manos he conseguido simular el grifo.

Los colgadores, patas y tiradores son los normales que venden para una cocina de verdad.

Algunos juguetes de Ikea consiguen dar más realismo a la pequeña cocina.

Y no podía ser de otra manera… lo primero que se ha “cocinado” han sido: ¡SETAS!